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CHATGPT Y LA PEDAGOGÍA DE LA PREGUNTA

Podríamos acomodar el refrán así: “quien no sabe preguntar es como quien no ve”. O inventarnos algo más motivacional: “tus preguntas condicionan tus resultados”. Lo cierto es que, en uno de los capítulos de Campus Global, titulado “Algunos impactos de la inteligencia artificial en la educación”, Juan David Escobar dice: “a mí me formaron muy bien para encontrar respuestas, pero a mí nadie me enseñó a hacer preguntas” (2023). Nos unimos a su reclamo y esperamos que otros también.

En ese sentido, se presenta ChatGPT, un modelo de lenguaje natural desarrollado por OpenAI. Este no solo responde a preguntas en lenguaje natural, sino que da el resultado en el formato y tono que le pidas. Tanto así que algunas universidades han prohibido su uso. Imagínense la escena: docente pide a estudiante escribir un ensayo de 2000 palabras sobre x tema; estudiante entrega su trabajo generado en segundos por esta tecnología. Ahí entra la preocupación, si ya hasta los ensayos se pueden sacar de internet, ¿cuáles son las capacidades que la universidad debe potenciar en sus estudiantes? ¿Cómo vincular el uso de esta y otras inteligencias artificiales? No es vetar como hicieron en algún momento con la calculadora. Es en este escenario donde entra la importancia de enseñar a preguntar.

Nos dicen que fue el pedagogo brasileño Paulo Freire quien propuso “una pedagogía de la pregunta”. Esta pedagogía apunta a cuestionar lo obvio, a formar desde la incertidumbre, contrario a las preguntas pedagógicas que apuntan a confirmar un saber previo y no a generar conocimiento (Plata, 2011, pp. 146-149). Podríamos verlas de este modo, la primera se concentra en enseñar a reflexionar, mientras que la segunda a memorizar. Conocer datos hace parte del aprendizaje; sin embargo, las circunstancias nos piden dar unos pasos más.

Preguntar es incómodo, implica riesgo, tanto a equivocarse como a que las cosas cambien, o, incluso, temor a la misma respuesta. Se aprende a preguntar cuando empezamos a desautomatizar los procesos; a cuestionar por qué algo es así; cuando nos permitimos asombrarnos e interesarnos por el cómo lo hicieron o cómo funciona esta maravilla. En esto la pregunta funciona para aprender a “desmitificar la certidumbre, lo obvio y lo aparente” (Plata, 2011, p. 150). Así, cuando dejamos de asumir, nos atrevemos a preguntar.

Podemos empezar con lo básico: ¿qué es la pregunta? ChatGPT no tarda en responder y ofrecernos un plano general:

Tú preguntas, yo pregunto, ellxs preguntan, nosotrxs preguntamos, pero ¿quién enseña a preguntar?

María Eugenia Plata nos presenta su visión. Primero, afirma que la pregunta responde a una necesidad humana de comprender su entorno y a ella misma. Nos dice que la pregunta está vinculada a la naturaleza humana desde el asombro, la curiosidad, la inquietud, el deseo de saber y conocer el mundo en que vivimos. Y, finalmente, expone que la pregunta es “un interrogante por el sujeto” (2011, p. 146). La pregunta es una reacción de este frente a la sensación de estar condicionado, sujetado y modelado por parámetros y esquemas sociales. La pregunta moviliza al sujeto para así “a la vez que transforma al mundo, transformarse a sí mismo” (Freire, 1985, p. 48, como se citó en Plata, 2011).

Ahora, ¿cómo aprendemos a preguntar? Van de Velde (2014, p. 4) presenta un cuadro curioso, en el que nos expone casos donde es evidente que las preguntas no detonan ninguna reflexión. Lo que nos recuerda que también es importante desaprender ciertos hábitos pedagógicos como:

– “Plantear preguntas de ‘adivinanza’ o preguntas de completar la frase”.

– “Hacer comentarios negativos al recibir respuestas que no me parecen las adecuadas, en vez de procurar comprender el porqué de la respuesta planteada”.

– “No dar tiempo para pensar una respuesta, esperar una respuesta inmediata. Incomodarse con un silencio, el cual más bien puede ser oportuno y promover la reflexión crítica consciente”.

– “Hacer preguntas que ya sugieren una respuesta en la misma pregunta. P.ej. finalizando con ‘¿verdad?’”.

Y es que la pregunta dota de un rol activo al estudiante. Como dice Faúndez: si a este se le enseña a preguntar, él mismo se creará interrogantes que lo conducirán a buscar la respuesta (1985, p. 61). Él mismo hallará el cómo del qué en cuestión.

Para completar, le preguntamos a ChatGPT, ¿cómo podemos aprender a preguntar?

Cómo aprender a preguntar? ChatGPT Nos lo enseña

Y nos responde que a preguntar se aprende preguntando. Entonces aprendamos a masticar, a rumiar un poquito, a no tragar entero y celebrar las buenas preguntas que nunca sobran.

Referencias:

Freire, P y Faúndez, A. (1985). Hacia una pedagogía de la pregunta. Conversaciones con Antonio Faúndez. Ediciones la aurora. https://www.academia.edu/27184422/Hacia_una_pedagog%C3%ADa_de_la_pregunta_pdf

Universidad EAFIT. (9 de febrero de 2023). Campus Global – Algunos impactos de la inteligencia artificial en la educaciónhttps://www.youtube.com/watch?v=VPTQ45AU_HI

Van de Velde, H. (2014). Aprender a preguntar, preguntar para aprender. ¿Cómo lo hacemos para aprovechar al máximo la pregunta como recurso pedagógico-didáctico? Abacoenredhttps://abacoenred.com/wp-content/uploads/2015/10/19-Saber-PREGUNTAR.pdf

Plata, M. (2011). Procesos de indagación a partir de la pregunta. Una experiencia de formación en investigación. Praxis y saber, volumen 2 (número 3), 139-172. https://revistas.uptc.edu.co/index.php/praxis_saber/article/view/1114/1113

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